MI AVENTURA DE SER MAESTRO
Por: Ma. de la Luz Mora Trujillo
Revisando la ponencia presentada por José M. Esteve respecto a la aventura de ser maestro, me surgen los siguientes comentarios:
Expone José Esteve: Como casi todo el mundo, yo me inicié en la enseñanza con altas dosis de ansiedad; quizás porque, como he escrito en otra parte, nadie nos enseña a ser profesores y tenemos que aprenderlo nosotros mismos por ensayo y error. Aún me acuerdo de mi primer día de clase: toda mi seguridad superficial se fue abajo al oír una voz femenina a mi espalda: “¡Qué cara de crío. A éste nos lo comemos!”. Aún me acuerdo de mi miedo a que se me acabara la materia que había preparado para cada clase, a que un alumno me hiciera preguntas comprometidas, a perder un folio de mis apuntes y no poder seguir la clase.
Lo cual me hace recordar también mi primer día de clase como profesor, es un terror indescriptible cuando cierras la puerta y todas las miradas esperan lo que vas a decir, creo que si alguien nos dijera lo que va a pasar cuando te paras frente a los estudiantes no les creerías
El dar clases debe ser algo divertido, gratificante, que reflejemos la satisfacción y el gusto de ser maestros, creo que esto se va logrando con el tiempo, ya que al principio nos cuesta mucho entender lo que es ser realmente un maestro.
La renovación pedagógica, para mí, es una forma de egoísmo: con independencia del deseo de mejorar el aprendizaje de mis alumnos, la necesito como una forma de encontrarme vivo en la enseñanza, como un desafío personal para investigar nuevas formas de comunicación, nuevos caminos para hacer pensar a mis alumnos... “pensaba hablando, pensaba viviendo, que era su vida pensar y sentir y hacer pensar y sentir...” Desde esta perspectiva, la enseñanza recupera cada día el sentido de una aventura que te rescata del tedio y del aburrimiento, y entonces encuentras la libertad de expresar en clase algo que te es muy querido (Esteve 2003)
En ocasiones suele ocurrirme cuando tengo que repetir la clase 4 veces cuando tenemos varios grupos con la misma asignatura y me hago las mismas preguntas, que le voy a enseñar, para que les va a servir? y me veo repitiendo por 20 años los mismos temas, por ello es importante la renovación pedagógica como lo menciona para buscar nuevas e innovadoras formas de enseñar y motivar a los alumnos.
Este es el objetivo: ser maestros de humanidad... a través de las materias que enseñamos, o quizás, a pesar de las materias que enseñamos; recuperar y transmitir el sentido de la sabiduría; rescatar para nuestros alumnos, de entre la maraña de la ciencia y la cultura, el sentido de lo fundamental permitiéndoles entenderse a sí mismos y explicar el mundo que les rodea. (Esteve 2003)
Esto es básico, parte de lo que muchos maestros nos olvidamos por dedicarnos a transmitir únicamente conocimientos, nos olvidamos de la parte humanística.
Identidad Profesional:
Por estos caminos, al llegar al trabajo práctico en la enseñanza, el profesor novato se encuentra con que tiene claro el modelo de profesor ideal, pero no sabe cómo hacerlo realidad. Tiene claro lo que debería hacer en clase, pero no sabe cómo hacerlo. “El choque con la realidad” dura dos o tres años; en ellos el profesor novato tiene que solucionar los problemas prácticos que implica entrar en una clase, cerrar la puerta y quedarse a solas con un grupo de alumnos
Esto nos pasa no solo cuando iniciamos nuestro recorrido como docentes, aun en la actualidad asistimos a cursos de capacitación donde creemos nos van a dar la receta mágica para cambiar nuestra forma de enseñanza y llegamos con nuestros grupos y todo lo aprendido nos forma una maraña que no sabemos organizar para iniciar nuestra actividad.
Establecer la comunicación con nuestros estudiantes es fundamental el maestro que logra la comunicación docente-alumno ya tiene ganado un gran paso en este proceso de enseñanza-aprendizaje.
Contenidos y niveles.
Debemos adaptar los contenidos de enseñanza al nivel de conocimiento de los alumnos.
Esto me recuerda mis inicios en la docencia, cuando egresada de la Universidad exponía mi clase como me enseñaron a mí, no me detenía a pensar en el nivel de mis estudiantes, en su forma de pensar y sobre todo en el vocabulario que fuera apropiado para ellos.
El orgullo de ser profesor:
Aquí radica la importancia de ser un gran maestro, en sentirse satisfecho con lo que nuestros estudiantes van logrando, orgulloso de sus triunfos, ver como año con año egresan nuestras generaciones y nos sentimos orgullosos de ellos, aunque la mayoría de las veces no escuchamos ni un gracias por parte de ellos, pero la satisfacción de haber formado parte de su preparación es algo que nadie nos podrá quitar. Felicidades a los maestros de vocación.
sábado, 23 de mayo de 2009
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